Álvaro Marzán: “Es muy estimulante descubrir Luxemburgo a medida que evoluciono como artista”

Álvaro Marián trabaja en su taller.
Álvaro Marián trabaja en su taller.

El madrileño Álvaro Marzán presenta la muestra ‘Espacio y deseo’ en el festival ‘Bock op’, que se celebra en Neimënster entre el 26 de junio y el 25 de julio

Poco a poco, y con todas las cautelas, la normalidad gana terreno a la pandemia. Un ejemplo es el regreso a la escena cultural luxemburguesa del festival ‘Bock op’, que se celebrará en Neimënster durante casi un mes (del 26 de junio al 25 de julio). El carácter multicultural de la cita queda patente al echar un vistazo a un programa en el que hay cabida para el indie, el pop y el jazz con raíces en distintos lugares del planeta. Los niños disfrutarán de Big Bang Festival, con una agenda paralela salpicada de actuaciones para toda la familia.

Pero en ‘Bock op’ no todo será música. Será presentada la obra de teatro ‘El último ogro’ (una crítica a la tendencia hípster y a la generación millennial) y tendrán lugar dos exposiciones: ‘Secretos rotos’, del colectivo Parallel, que promociona a jóvenes fotógrafos europeos, y ‘Espacio y deseo’, de Álvaro Marzán (Madrid, 1980). Hablamos con el artista español afincado en Luxemburgo.

Marzán espera que el festival contribuya a revitalizar la vida social y cultural, celebrar el arte “y recordar la capacidad del ser humano para superar situaciones adversas como las que hemos vivido en los últimos tiempos”. “El poder del arte para transformar positivamente es algo que tengo siempre presente y que forma parte de mi filosofía personal”.

Marzán expresa su agradecimiento por formar parte del festival. “Es todo un privilegio. A la vez que se presenta la exposición, comienzo un proyecto muy emocionante que consistirá en una residencia de producción en la Abadía de Neimënster con el apoyo del Ministerio de Cultura (beca Neistar) que concluirá en 2022”.

Criaturas marinas. Obra de Álvaro Marzán.

‘Espacio y deseo’

El artista explica que ‘Espacio y deseo’ es un conjunto pictórico acerca de la naturaleza humana, la construcción de la identidad y la conciencia. “A través de la pintura quiero mostrar un mundo simbólico y onírico que proviene de la fantasía y el subconsciente”, apunta Marzán.

De este modo, la exposición funciona, según su artífice, como una metáfora de la percepción. “Así como en nuestro acto cotidiano de percibir definimos subjetivamente nuestra propia realidad, la pintura permite crear espacios donde se proyecta la emocionalidad profunda: deseos, intenciones, revelaciones. Es este mundo inmaterial que quiero compartir con el publico”.

El trabajo ha sido realizado principalmente en las instalaciones de Schlaiffmillen – Residencia de artistas, donde Álvaro Marzán ha trabajado como artista invitado los dos últimos años. “Es un lugar muy especial a orillas del Alzette; se ha convertido en una gran fuente de inspiración para mi”.

Conexiones culturales

Preguntamos al artista por las razones que han podido jugar a su favor a la hora de ser seleccionado para participar en un festival donde reina la música por encima de otras manifestaciones culturales. “En el proceso creativo busco siempre descubrir cosas nuevas. El dinamismo, la vitalidad de la improvisación; diría que incluso la musicalidad y el ritmo, son aspectos muy importantes en mi trabajo”. Marzán considera que este enfoque conecta bien con otros proyectos musicales o escénicos. “Por otro lado, la pintura, como arte plástica, puede ser un buen contrapunto para el público”.

En esta alineación, percibe que “todos compartimos la voluntad de conectar con el espectador, contarle historias y transportarlo a un mundo de emociones y sensaciones sorprendentes. Quizá lo que nos une sea ese carácter lúdico, experimental y fantasioso al crear”.

Fui al bosque. Obra de Álvaro Marzán.

Las ventajas del artista en Luxemburgo

El artista afincado en Luxemburgo acentúa que el país se interese por el arte y proteja a los agentes de la escena cultural. “El estatuto del artista que otorga el Ministerio de Cultura, por ejemplo, es un gran incentivo para el creador independiente. También otras ayudas a la producción, residencias, etc. Elementos que, sin duda, mejoran la cantidad y calidad del contenido que recibe el público. Siento que es una obligación agradecer esta valorización de la profesión artística”.

Al buen momento que atraviesa Álvaro Marzán contribuye un día a día marcado por el característico equilibrio luxemburgués entre ciudad y naturaleza donde asegura sentirse muy cómodo. “Su situación, su escala, su multiculturalidad… Todos ellos son factores muy positivos que aprecio enormemente. Cuando llegué pasé un lógico periodo de adaptación a las nuevas costumbres, el idioma o, simplemente, para conocer el lugar. Es muy estimulante y me siento feliz descubriendo Luxemburgo a medida que evoluciono como artista”, concluye.