Cargolux, más de tres décadas operando en España

Avión de la compañía Cargolux
Avión de la compañía Cargolux

Hace solo unas semanas, un avión de Cargolux trasladaba dos ballenas beluga desde China hasta una reserva animal en Islandia. Es solo un ejemplo, pero muestra cómo la compañía está preparada para casi cualquier reto logístico derivado del transporte de mercancías. Así es desde 1970, cuando sus aviones –actualmente 26- empezaron a surcar los cielos de todo el mundo.

La compañía luxemburguesa llegó a España en 1987, con la apertura de una oficina en el aeropuerto de El Prat, hoy encargada de las ventas, la atención al cliente y la operativa del transporte entre España y Luxemburgo. Mercè Saboya es su directora desde hace 26 años, más de dos décadas en las que ha sido parte de la transformación del sector.

“Ha cambiado todo” –explica Saboya- “desde la relación con el cliente”, gracias a una potente mejora de los sistemas informáticos (más agilidad en las cotizaciones y reservas o seguimiento de la mercancía en tiempo real), hasta la digitalización del “extraordinario” volumen burocrático que exige la actividad de Cargolux: documentación de embarque, facturas, contrato de transporte; “y todos los documentos relacionados con el despacho de Aduanas y cualquier otro organismo oficial”. A gran escala, Saboya destaca cómo la empresa siempre ha invertido de manera prioritaria en aviones, hoy los B747-8F (Boeing), “uno de los modelos tecnológicamente más avanzados del mundo, considerablemente más eficaces y menos contaminantes que otras aeronaves”.

Con una destacada presencia global que atiende a los centros neurálgicos del planeta, el mercado español reúne, según la responsable de Cargolux, algunas particularidades. “Se caracteriza mayoritariamente por embarques de confección, productos farmacéuticos y químicos, recambios y coches. Pero cabe destacar también el transporte de animales vivos, en el que Cargolux tiene una dilatada experiencia. Es un transporte muy sensible debido al cuidado que se debe mantener en toda la cadena para el bienestar de los animales, a veces de gran valor, como son los caballos de rejoneo”.

En cuanto al notable posicionamiento de Luxemburgo como potencia innovadora en el mercado del transporte, la directiva cree que han jugado a favor del país una localización estratégica “con óptimas comunicaciones con los principales centros de producción ubicados en áreas próximas” y, “de forma evidente”, la buena labor y colaboración de todos los agentes implicados, “tanto públicos como privados”.

En el terreno más personal, Saboya alude a la importancia de la apertura social de los luxemburgueses, motivada por la constante convivencia con ciudadanos de otros países. “Otro valor que me gusta de ellos es el orgullo que sienten por pertenecer a un país que, pese a su tamaño, es tan relevante en lo económico y una referencia mundial en nivel de vida y bienestar”.

Con un cargo de alta responsabilidad durante largo tiempo, y aunque asegura que su condición de mujer nunca le ha supuesto problema alguno, Mercè Saboya opina que, pese a los pasos adelante, aún se dan “demasiados” casos de discriminación por razones de género, una problemática que “no difiere demasiado” entre España y Luxemburgo, así como en el resto de países de nuestro entorno.