COMER EN LUXEMBURGO
Luxemburgo, una gastronomía que merece la pena degustar

Comer en Luxemburgo

Una de las principales señas de identidad de Luxemburgo es la multiculturalidad de su medio millón de habitantes y de quienes cada día, para trabajar, cruzan las fronteras desde los países vecinos. Sin duda, la diversidad está presente también en su gastronomía.

Las recetas más antiguas están relacionadas con el modo de vida agrícola primigenia de Luxemburgo. A partir del siglo XV, comenzaron a incorporarse influencias internacionales procedentes, primero, de las dominaciones extranjeras, y, más tarde, de las oleadas de inmigración europea. Son especialmente importantes en número las comunidades portuguesa e italiana y su cocina cuenta ya con un número relevante de establecimientos.  

Así, a día de hoy, las especialidades de la cocina luxemburguesas van mucho más allá de los platos campesinos, aunque sin perder su huella. Asistimos a un redescubrimiento de la cocina tradicional, ligeramente transformada, para adaptarla a los gustos del siglo XXI.  

Los platos más tradicionales

Como España, Luxemburgo es país de jamón, procedente de las Ardennes y ahumado con leña de roble. Los Träipen (morcilla frita) con compota de manzana, acompañados del vino blanco de la región de la  Moselle o de cerveza del país; o el gebackene Fësch (pescado frito) que se come tradicionalmente en las ferias demuestran la proximidad del país con España. Otros platos típicos son la Bouneschlupp (sopa de judías verdes), a la que suele añadirse zanahoria, ajo, puerros, apio, patata, un poco de leche o nata, así como tocino ahumado, sin olvidar la ramita esencial de mejorana; los Kuddelfleck (tripas servidas empanadas o con salsa de tomate picante); el Stäerzelen (plato a base de harina de alforfón con tocino ahumado y a veces con nata).

La alta cocina

Para disfrutar al máximo de la gastronomía luxemburguesa hay que perderse por sus calles, bulevares, plazas animadas o, ¿por qué no?, en uno de sus tranquilos parques. Se puede disfrutar de un café en una bonita terraza o probar su variada cocina en uno de los numerosos restaurantes de la ciudad, algunos con música en directo.

Si lo que buscamos es alta cocina, también estamos de suerte ya que Luxemburgo cuenta con una de las mayores densidades de restaurantes con estrella Michelin: 10 establecimientos. Hacemos un pequeño recorrido virtual por estos restaurantes con ‘estrella’.

En la capital arrancamos por La Cristallerie, un espacio dirigido por el chef Fabrice Salvador, ubicado en el hotel Le Place d´Armes. A un paso de la Place Guillaume y del Palacio del Gran Ducado, encontramos Clairfontaine, regentado por Arnaud Magnier con la ayuda de su esposa Edwige. También en la capital, en el número 13 de la Rue Munster, destaca Mosconi con dos estrellas bien merecidas por el chef italiano Ilario Mosconi; y Les Jardins d´Anaïs, que con Christophe Quentin a los mandos recibió la estrella en la última edición de la Guía.

Más allá de las murallas que delimitan la capital, en Bourglinster, localidad conocida por su pintoresco castillo, encontramos La Distilleríe, especialmente destacado por sus elaboraciones de verduras y frutas a cargo de René Mathieu. En Frisange, al sur del país, se sitúa el restaurante Lea Linster, un proyecto con el nombre de su autora, que transformó el café de sus padres en un restaurante de primer nivel. En la localidad de Schouweiler, tenemos dos opciones: GullouCampagne, historia y tradición pura; y Toit pour Toi, vinculado estrechamente al anterior y con un enfoque más vanguardista. En Roser, Roberto Faniestá al frente de Fani, un proyecto regido por tres principios: sabor, pasión y belleza. Por último, en la tranquila localidad de Moutfort, Cyril Molarddirige Ma Langue Sourit, segundo restaurante del país que ostenta dos estrellas.

Fuentes de información:  Guía Michelin, Travel Advisor Guild y 7 Caníbales .