Danielle Hennicot, cofundadora y viola solista en United Instruments of Lucilin: “La capacidad transformadora de la música es enorme”

Daniellle Hennicot

United Instruments of Lucilin es una agrupación musical creada en 1999 por un grupo de músicos apasionados y comprometidos. Dedicados exclusivamente a la promoción, creación y puesta en escena de obras de los siglos XX y XXI, el conjunto ha cosechado un enorme éxito y reconocimiento por sus propuestas fuera de lo común.  

Aprovechando su paso por España para actuar en  Madrid, Badajoz  y Bilbao, hablamos con Danielle Hennicot, cofundadora de Lucilin y viola solista. Repasa lo aprendido en los 20 años de trayectoria, comparte los principales retos creativos del conjunto y, en un momento de especial dificultad para Europa y el mundo,  pone el acento en  la capacidad transformadora de la música. 

Lucilin, formación musical de la que es cofundadora, es conocida en la escena musical mundial por su enfoque innovador y transgresor. ¿Nació el proyecto con este objetivo?  

El proyecto nació con el objetivo de difundir la música contemporánea. Además, no solo pretendíamos interpretar obras importantes de finales del siglo XX, sino también promover  la composición  de nuevas obras creadas explícitamente para nuestra formación y que se adaptaran a nuestras capacidades e inquietudes musicales.

¿Cuál es el principal componente innovador de Lucilin?

No hay un componente especialmente innovador. Lo que nos define es el hecho de que somos nosotros mismos, los artistas, quienes confeccionamos nuestros programas y repertorios. No hay un director artístico que imponga ninguna pauta y seguramente ésta circunstancia explique la originalidad y la diversidad de nuestra programación.

 ¿Trabajar solo con un repertorio contemporáneo hace que sea difícil encontrar un lugar en la programación de las principales escenas musicales? ¿Qué obstáculos han logrado superar? ¿Qué ayudas han sido decisivas?  

Las principales salas ya cuentan con espacios para música contemporánea, por lo que en este sentido no perdemos oportunidades. La ayuda decisiva vino y sigue viniendo de del ministerio de Cultura de Luxemburgo que siempre nos ha apoyado y que aumentó su respaldo económico tras el éxito de los primeros trabajos; lo que nos ha permitido contratar a dos personas que trabajan en tiempo completo para vender y producir los espectáculos.


¿Cuáles son los principales logros de Lucilin en sus veinte años de existencia? y ¿cuál será su próxima actuación espectacular? 

 Algunos de los principales hitos en nuestra trayectoria han sido la ópera de cámara The Raven de Toshio Hosokawa, un trabajo que hemos podido llevar a rincones de todo el mundo; la coproducción, junto con el Teatro de la Ciudad de Luxemburgo y la Ruhrtriennale de Thinkspiel, de Kein Licht, compuesta por  Philippe Manoury y dirigida por Nicolas Stemann; además de el éxito rotundo de Black Mirror, de Alexander Schubert, coproducido por la Philharmonie de Luxembourg, y con la que nos permitimos el lujo de “jugar” durante una semana en un hotel abandonado, rodeado de naturaleza y  a temperaturas ártica.

Ahora mismo, estamos trabajando con creaciones de dos jóvenes compositores españoles, Clara Olivares y José Luis Valdivia Arias, en un espectáculo que esperamos poder llevar pronto a nuevas salas.

Luxemburgo es un país con una gran actividad musical, ¿qué hace que este país sea diferente? 

El excelente nivel de educación musical en el Conservatorio es definitivo, así como el hecho de que esta educación sea accesible para todos. Ser una población multicultural en el centro de Europa, con 210 nacionalidades diferentes conviviendo en paz, también suma.

 ¿Cree que la capacidad transformadora de  la música sigue vigente en nuestra sociedad actual?

¡Desde luego! Si no lo creyera, tendría que cambiar de vida.

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