Un paseo por la historia de Esch-sur-Alzette, Capital Europea de la Cultura

Distrito de Belval
Distrito de Belval.

La ciudad de Esch-sur-Alzette, segunda de mayor tamaño en Luxemburgo,  se encuentra en el valle del río Alzette al sudoeste del país, a unos 15 kilómetros de la capital; y ostentará en 2022 el título de Capital Europea de la Cultura.

Esch – como se la conoce mayoritariamente- fue una pequeña ciudad agrícola hasta 1859, año en el que el hallazgo de un yacimiento de hierro en la zona acabó por convertirla en un centro industrial del acero, multiplicando su población, teniendo un gran peso en la economía nacional y haciendo de la siderurgia, primero con el grupo ARBED durante más de 120 años, el principal motor de la economía luxemburguesa. Su proyección en el mercado europeo, liderado por las industrias del hierro y del carbón, explica también por qué Luxemburgo está tan vinculado con la génesis de la idea de un mercado europeo común.

Las áreas abandonadas por las fábricas de acero fueron gradualmente dotándose de nuevos usos, desde una perspectiva en la que el ciudadano y sus intereses fueron protagonistas. Así, la industria empezó a ser reemplazada por tecnología y ciencia y la calidad residencial de la ciudad dio un salto cualitativo.  El cine Utopolis  o la sala de conciertos Rockhal en el área de Belval – donde antes ardían los altos hornos- son un ejemplo claro de la reconversión ejemplar de un distrito en la que la Universidad de Luxemburgo planea instalar varias de sus facultades.

Fuera de Belval, otro ejemplo de reconversión es  Kulturfabrik, un centro de arte erigido en el viejo matadero público. En 1982, varios artistas de teatro redecoraron sus instalaciones para adaptarlas a ensayos y representaciones. Esta llegada repentina fue consolidándose y en la actualidad se presenta como un espacio de 4.500 metros cuadrados con varias salas de concierto, seis salas de ensayo para músicos, una galería de arte, un cine, tres talleres de teatro y muchos otros espacios diseñados con fines artísticos. Entre sus misiones están: apoyar la aparición de jóvenes talentos, aportar plataformas innovadoras para desarrollo sostenible y poner en marcha proyectos pedagógicos.

Tener conciencia de su pasado es la raíz de la ciudad actual, con una enorme conciencia ciudadana y social. En esta línea destaca el papel del Museo Nacional de la Resistencia de Luxemburgo, dedicado en inicio a las víctimas de la ocupación nazi y que hoy en día, sin perder este foco, extiende su programación a iniciativas que promuevan la defensa de los Derechos Humanos.

Asimismo, no podemos olvidar dos  importantes joyas en su entorno: el impresionante Parque Natural de Our y el castillo medieval de Vianden.