Halloween a la luxemburguesa. Remolachas en lugar de calabazas

Trauliicht
© SIP / Sven Knepper

Trauliicht es el nombre con el que los luxemburgueses se refieren a una antigua tradición que tiene su origen en momento en que los jóvenes pastores volvían de las montañas con el ganado para estabularlo durante los mese más fríos. Colocaban dos trauliichter (faroles), uno a cada lado de la puerta del establo, con la creencia de que cruzar entre ambas luces aseguraría a las reses un invierno libre de enfermedades.

Los farolillos también se utilizaban para ahuyentar a los fantasmas reunidos durante el verano y, por extensión, a las almas de los muertos, cuando comenzó a extenderse la creencia de que éstas volvían en la noche del 31 de octubre.

Para ello, aún hoy los luxemburgueses, especialmente en la zona de las Ardenas, sacan a sus puertas y ventanas los trauliicht. Remolachas decoradas con caras aterradoras, que del mismo modo que la tradición irlandesa de la calabazas, se encienden con una vela para protegerse de los difuntos y los malos espíritus.  

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