LUXEMBURGUESES EN ESPAÑA
Jacqueline Brasseur. Más de tres décadas de compromiso con la labor consular

Jacqueline Brasseur
El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, suscribe el acuerdo con Rafael Núñez de Arce Tello. Foto: Ayuntamiento de Valladolid.

Durante casi tres décadas, Jacqueline Brasseur ha sido la cónsul honorario de Luxemburgo en Andalucía Occidental. Casada con Rafael Núñez de Arce Tello desde 1972, reconoce que aquel fue el primer puente que en su caso estableció entre España y Luxemburgo. “No era una boda habitual entonces. Vivimos en Reino Unido, Madrid y Pamplona antes de llegar a Sevilla con nuestros dos hijos; la acogida siempre fue cariñosa y mis interlocutores mostraron en todo momento interés y curiosidad por las costumbres luxemburguesas”.  

El trabajo consular que desempeñó durante tantos años años siempre tuvo altas dosis de divulgación. “Al comienzo de mi mandato, en abril de 1990, muchos eran los que no sabían situar el Gran Ducado de Luxemburgo en el mapa”, recuerda Brasseur antes de añadir que, a la inversa, sucedía algo muy parecido. “En Luxemburgo, Sevilla era considerada la frontera con África. Una ciudad de baile flamenco y corridas de toros”.

Hoy cree que esa concepción ha cambiado. “Aunque lo típico prevalece, la tarjeta de visita de Sevilla es ahora diferente. Con los años ha promocionado una oferta cultural más variada. El visitante se sigue deslumbrando con la majestuosidad de la ciudad y con la simpatía de sus habitantes”.

Este progreso gradual tuvo un punto de inflexión en 1992. Los Juegos Olímpicos de Barcelona, el V centenario del descubrimiento de América y la Expo Universal de Sevilla supusieron un antes y un después para que España enfilara la ruta de la modernidad. En el gran evento de la capital hispalense, Luxemburgo contó con un pabellón propio que fue visitado por más de un millón de personas en seis meses.

Brasseur compaginó entonces sus funciones consulares con la dirección del pabellón. “Era la ocasión soñada para explicar con detalle la función política de Luxemburgo (en base a las instituciones europeas que alberga), y el soporte gubernamental al turismo, la economía o incluso la cultura culinaria”.

La diplomática cree que la Expo contribuyó además a que el europeísmo y la idiosincrasia de los estados miembros empezaran a calar entre los ciudadanos españoles y, “en especial”, entre los andaluces. Y es que la gran cita supuso la llegada de numerosas personalidades ilustres a la ciudad del Guadalquivir. “Tuve la suerte de poder contar con la visita de SS.AA.RR. los Gran Duques Juan y Josefina Carlota de Luxemburgo y, al poco tiempo, la de SS.AA.RR. los Gran Duques herederos Enrique y María Teresa de Luxemburgo”.

Brasseur recuerda que fueron recibidos con todos los honores y cómo durante su visita “supieron ganarse la simpatía de la ciudad de Sevilla y de todos los visitantes de la Expo”. Más tarde, en marzo del año 1995, con motivo de la boda de S.A.R. la Infanta Elena y Duquesa de Lugo con Jaime de Marichalar, toda la familia gran ducal luxemburguesa asistió al enlace. “Concluidos los festejos no paré de recibir comentarios y elogios sobre la empatía y proximidad con las que la familia gran ducal conquistó a las autoridades locales y especialmente a los sevillanos de a pie”.

Pero, ¿cómo era su día a día? “Prestaba ayuda y servicio a mis compatriotas, tanto a los que residían en mi circunscripción (éramos tan pocos que el trato con ellos ha sido casi familiar), como a los turistas luxemburgueses que visitaban la zona”, detalla Brasseur, que vuelve a la importancia de la labor desempeñada en la promoción del país, más allá de la Expo. Así, ha organizado conferencias y noches de cine en numerosos foros pero destaca, sobre todo, las charlas impartidas en institutos de la región, donde describía las particularidades del Gran Ducado. “Lo que más sorprende es nuestro multilingüismo, el multiculturalismo y un espíritu abierto a otras costumbres”.

Sin dejar de lado el ámbito educativo, el Consulado siempre ha participado en la Semana de la Francofonía, lo que le dio la oportunidad de compartir aula con estudiantes de Filología Francesa e incluso en una ocasión recitar poesías de autores luxemburgueses. Brasseur no se olvida de los estudiantes de Erasmus. “Los más jóvenes se sienten arropados con un Consulado próximo al que pedir ayuda y consejo en caso de emergencia: problemas de alojamiento, robo, accidente o asuntos médicos”.

Tampoco ha faltado la promoción gastronómica. “Organicé con éxito una semana gastronómica luxemburguesa con el chef Ben Weber. Desde entonces son muchos más los que saben que en Luxemburgo se come muy bien y que el país cuenta con 11 restaurantes con Estrella Michelin”. Y en deporte, el paso por Sevilla de los hermanos Schleck durante la Vuelta Ciclista a España o los partidos que el azar llevó a jugar contra Sevilla FC y Real Betis Balompié al club luxemburgués FC91 Dudelange, son algunos ejemplos destacados en los que se han estrechado lazos.

Además de orquestar toda esta actividad, poco después de su nombramiento, Brasseur se inscribió en la Asociación Consular de Sevilla, donde ha ejercido como secretaria y miembro de la junta directiva durante varios mandatos. “Me ayudó mucho en la promoción de Luxemburgo, pues se comparten tareas con la administración local y con el gobierno andaluz”. El nexo con la Embajada de Luxemburgo también ha jugado a favor para llevar a buen puerto muchas de sus actividades. “Es una cooperación esencial. Es una colaboración estrecha y siempre me han brindado la ayuda necesaria”.

Treinta años durante los que Jacqueline Brasseur ha visto reconocido su trabajo con varias condecoraciones del Gran Ducado de Luxemburgo. En 2005, con la medalla de ‘Officier dans l’Ordre de Mérite’; en 2012, con la medalla de ‘Officier de l’Ordre Grand-Ducal de la Couronne de Chêne’ y, en el febrero de este año, con la medalla de ‘Commandeur dans l’Ordre de Mérite’.

Un legado muy especial 

Descendiente de Gaspar Núñez de Arce, el esposo de Jacqueline Brasseur, Rafael Núñez de Arce Tello, ha sido durante 40 años custodio del archivo personal del poeta, dramaturgo y político liberal de la segunda mitad del XIX. Recientemente, conocedor del aprecio que siempre le ha profesado su ciudad natal, Valladolid –es Hijo Predilecto de la capital pucelana-, decidió ceder gran parte de estos documentos al Archivo Histórico Municipal de Valladolid, que se encargará de su digitalización y modernización, y lo convertirá en accesible para ser consultado desde todos los rincones del planeta.

Brasseur menciona el “privilegio” que ha supuesto, y lo mucho que les ha enriquecido tener durante todo este tiempo y en su propia casa “documentación literaria, política y correspondencia con hombres eminentes, tanto españoles como extranjeros”. “La relación con el Archivo –dependiente del Ayuntamiento- ha sido muy fluida por el cariño que le han dedicado históricamente. Desde 1933 (centenario de su nacimiento) el Instituto de Educación Secundaria Núñez de Arce, que es el centro educativo más demandado de Castilla y León”.