ESPAÑOLES EN LUXEMBURGO
Jesús Peña, director de tecnología e innovación de Grant Thornton Luxembourg y CEO de Bitvalley: “Luxemburgo es, de lejos, el mejor país de Europa para emprender”

Jesús Peña
Jesús Peña, director de tecnología e innovación de Grant Thornton Luxembourg y CEO de Bitvalley.

Tras un largo confinamiento, y cuando en España aún estamos inmersos en la gestión de la desescalada, las cosas por Luxemburgo discurren con más tranquilidad, aunque las autoridades no bajan la guardia. Jesús Peña llegó al país para perfeccionar su inglés hace más de 5 años y hoy es director de tecnología e innovación de Grant Thornton Luxembourg. En la multinacional desarrolla nuevos conceptos e ideas ligados a la primera línea de la disrupción tecnológica. “Digitalización, ciberseguridad, payment, criptomonedas, blockchain… Trabajamos con proyectos a gran escala”, apunta Peña.

“Hemos pasado la cuarentena con relativa calma. El Gobierno ha garantizado los sueldos y se ha comprometido a apoyar a las empresas pase lo que pase”, detalla el español desde el barrio de Hollerich, en la capital, donde reside actualmente. En cuanto a la gestión de la emergencia sanitaria, lo vivido en estas semanas le llevan a ensalzar la capacidad organizativa de Luxemburgo. “Cada ciudadano ha recibido en su casa 60 mascarillas. Es un país que te cuida y que se preocupa por su gente. Xavier Bettel -primer ministro de Luxemburgo- dijo que la crisis la afrontaríamos juntos y que utilizaría todos los recursos necesarios para superarla. Transmite seguridad”.

Emprender

A la estabilidad ofrecida por Grant Thornton, Jesús Peña le añadió un poco de emoción embarcándose en su propia aventura emprendedora. Bitvalley es una startup especializada en soluciones de ingeniería que hoy tiene buena parte de sus energías depositadas en el proyecto IBISA, una plataforma de seguros y micro seguros para granjeros instalados en países en vías de desarrollo.

“Luxemburgo es, de lejos, el mejor país de Europa para emprender”, asegura Jesús Peña. “El país es pequeño, pero su economía está muy saneada y ponen todo el empeño para que florezcan empresas con carácter innovador”. El ingeniero se remonta a una estrategia de largo recorrido que el país inició en los años 80, con una potente inversión en tecnología reforzada por la creación de empresas de vanguardia, bandera en su mercado, caso de SES.

Bitvalley vivió directamente los beneficios de estas políticas. “En 2015, nada más llegar, fundé la empresa y recibí 50.000 euros a fondo perdido. Desde entonces, hemos ‘levantado’ 400.000 euros en ayudas del Gobierno de Luxemburgo”. Es la administración central la principal impulsora de estas medidas. “Si hay un inversor interesado en inyectar dinero en tu empresa, el gobierno dobla esa cantidad. Pueden financiar, enviarte a una incubadora para que escales tu idea… Los mecanismos son muy variados”.

Atractivos  

“Luxemburgo no sólo es el corazón verde de Europa, sino que está ubicado en un lugar estratégico, apenas a unas horas de varios países”, detalla Peña, que destaca entre otras ventajas el carácter cercano e internacional de la sociedad luxemburguesa. “Es un sitio perfecto para aprender idiomas -la media nacional es el dominio de 3,5 lenguas- y para formar una familia. Los españoles, por lo general, estamos muy bien considerados. Les gusta nuestra aptitud y el nivel educativo con el que llegamos aquí”.

Por su parte, Peña reconoce que ha puesto su granito de arena para instaurar algunas costumbres importadas. “Promoví entre los compañeros vernos más a menudo fuera de la oficina. Además de desconectar, en el trabajo ha mejorado mucho la comunicación entre los diferentes equipos, ahora están más unidos. ¡Las paellas y las barbacoas contribuyen a esa socialización!”

Una mañana cualquiera, es posible encontrar a Jesús Peña en uno de sus rincones favoritos de la ciudad, la cafetería del Sofitel Le Grand Ducal. “Desde la octava planta del hotel las vistas son inmejorables. Allí me gusta empezar el día. Es una visita imprescindible para los que vengan a la ciudad. Tampoco hay que perderse los bosques y las impresionantes gargantas de la Petite Suisse o los lagos del norte del país”.