Joan Buades Feliu, Cónsul Honorario de Luxemburgo en Islas Baleares y miembro del Foro Económico Hispano Luxemburgués:
“Luxemburgo juega un papel clave en la configuración del europeísmo moderno”

Joan Buades Feliu

Hace más de 20 años que Joan Buades estableció una fructífera relación con el Gran Ducado de Luxemburgo que se ha prolongado hasta hoy. A propuesta del empresario y reconocido artista plástico luxemburgués Gust Graas, Buades fue designado como Cónsul Honorario de Luxemburgo en las Islas Baleares. El abogado define su tierra como un “lugar de acogida”, en especial desde mediados del siglo XX, cuando florece la industria turística y las labores consulares empiezan a adquirir pleno sentido.

“Unos vienen a disfrutar unos días y regresan a sus países de origen; otros hacen de las Islas su residencia, con mayor o menor intensidad”, explica Buades a esta publicación. En el caso de los ciudadanos luxemburgueses, percibe que son más los que viajan a Baleares para pasar sus vacaciones. “Junto a ellos, encontramos una importante colonia de ciudadanos con propiedades en las Islas que convive en plena armonía con los lugareños, ya sean de nacimiento o adopción. Los luxemburgueses aman esta tierra e intentan mejorar la vida de sus conciudadanos. Con ese comportamiento, no sólo son bienvenidos, sino también deseados”, añade.

Integrante del Foro Económico Hispano Luxemburgués, el cónsul llama a superar el desconocimiento que existe en España hacia Luxemburgo y a configurar una imagen sin distorsiones, más pegada a la realidad. “Es fácil asociar al Gran Ducado con una suerte de paraíso fiscal. Y es precisamente cuando se visita el país o se profundiza en su historia -sobre todo la más reciente- cuando constatamos la importancia pasada y presente de Luxemburgo a la hora de forjar el europeísmo moderno. Hay que romper clichés preconcebidos y penetrar en el sustrato de las cosas para entender su alcance y aportación”.

Mucho más allá de la fiscalidad, Joan Buades destaca de Luxemburgo su carácter de sociedad abierta, volcada a los servicios, respetuosa y que genera valor añadido. “El país tiene a sus espaldas una gran historia de éxito en actividades industriales, extractivas o agrícolas”. Todo ello arropado por los valores que representan Europa, acuñados con más firmeza a la conclusión de la II Guerra Mundial. “Luxemburgo es parte de la élite que conforma la cuna del continente, no solo por su ubicación y su historia, sino por una apuesta muy clara por Europa y lo que representa”, detalla.

España – Luxemburgo

El cónsul recuerda que, como integrantes activos de la Unión Europea, España y Luxemburgo convergen en intereses de toda índole. “El propio término ‘Unión’ comporta confluencia, cercanía y proximidad. Estrechar vínculos es un deber irrenunciable que trasciende más allá de los respectivos gobiernos de turno, alcanzando a la ciudadanía y a la sociedad en su conjunto. La guerra de Ucrania ha evidenciado la necesidad de fomentar las relaciones multilaterales y bilaterales en el seno de la UE”.

Potenciar estos nexos conlleva, a juicio de Joan Buades, “huir de urgencias y apostar por el trabajo sistemático, consecuente y metódico”. Considera que España y Luxemburgo se encuentran de forma creciente en instituciones y procesos. Un entendimiento que goza de buena salud en las relaciones económicas y sociales. “Se trata de que un ciudadano luxemburgués se encuentre en su casa al estar en España y viceversa. Así debe ser en todos los Estados que conforman la UE e igual debe acontecer con las empresas y demás agentes económicos. El acercamiento institucional dentro de un marco jurídico y económico homologado es una premisa ineludible para fomentar las relaciones económicas y sociales”.

“Las reglas claras que imperan en el Gran Ducado constituyen un activo importante para el desarrollo de negocios y la iniciativa empresarial”, añade Buades. Además, el cónsul apunta que el carácter plural de la sociedad luxemburguesa juega a favor del emprendimiento. “La historia de Luxemburgo ha sido escrita con el desempeño de generaciones de ciudadanos maduros, empoderados y con voluntad de pasar un testigo mejor que el recibido. Toda empresa que se plantee ampliar horizontes, debería poner el foco en Luxemburgo”.

Por su parte, España, como cuarta economía de la UE, también ofrece ventajas innegables. “El país tiene masa crítica en población, territorio, diversificación, clima… A todo ello debemos sumar una clara vocación europeísta y una actitud vital positiva y emprendedora. Sinceramente, creo que ambos países pueden generar sinergias de mejora en las dos direcciones sin que se produzcan fricciones. Esa senda de convergencia es una apuesta en la que estoy concernido y activo”, concluye Buades.