Luis Rey Goñi, próximo cónsul del Gran Ducado de Luxemburgo en Sevilla: “Necesitamos una perspectiva europea de la educación y recuperar el enfoque humanístico”

Luis Rey Goñi
Luis Rey Goñi, cónsul del Gran Ducado de Luxemburgo en Sevilla.

Luis Rey Goñi ha sido elegido nuevo cónsul del Gran Ducado de Luxemburgo en Sevilla. Doctor en Ciencias Químicas por las universidades de Bolonia y Sevilla, desde 1997 dirige el Colegio San Francisco de Paula, una de las instituciones educativas de mayor arraigo en la capital hispalense.

Cuando habla de su principal vinculación con Luxemburgo, prefiere ir más allá de la experiencia personal. “Ambos países fuimos miembros de la Corona de los Austrias y por tanto, en cierto modo, hermanos; ¡si bien es cierto que España tiene este tipo de hermandad casi con media humanidad!”. En cuestiones de geopolítica contemporánea, Rey Goñi considera que Luxemburgo ha sido uno de los países clave en el desarrollo de la Unión Europea, “con una implicación y una capacidad de liderazgo espectaculares”.

Su designación fue propuesta por la primera cónsul de Luxemburgo en Sevilla, Mme. Jacqueline Brasseur, amiga de Rey Goñi desde hace tiempo. “Fue una sorpresa y todo un honor que pensara en mí. Ahora, mi primera motivación es servir a la sociedad, algo a lo que llevo años dedicado como educador. Creo que los ciudadanos tenemos el deber, la necesidad y, por qué no decirlo, también el derecho a acceder al placer que supone contribuir a mejorar la sociedad”.

En su visión integradora, Rey Goñi entiende que la prosperidad de los países no ha de medirse sólo desde los indicadores económicos. “Juntos, en paz y colaboración justa, todos ganamos. Separados, con violencia o abusos, algunos pierden de inmediato pero, antes o después, el fracaso será generalizado”. Y vuelve a una lección del pasado para entender el presente. “Sin ir más lejos, Luxemburgo dedicó incontables recursos humanos y económicos a sus legendarias fortificaciones que después hubo que desmantelar”.

De ahí que uno de los objetivos que se ha marcado una vez asuma sus nuevas responsabilidades sea el de contribuir “al calado recíproco y al entendimiento entre los pueblos”. “Me encantaría favorecer que Luxemburgo se conozca mejor en Sevilla y viceversa”, apunta el futuro cónsul, que recuerda que en su último viaje al Gran Ducado visitó una “maravillosa” exposición dedicada al Conde Mansfeld en el Museo de las Tres Bellotas de Fort Thüngen. “Es sólo un botón de muestra de lo mucho que también podría enseñarse aquí en Sevilla de disponer de los recursos para ello”.

Su conocimiento y admiración hacia Luxemburgo quedan patentes cuando le pedimos que dibuje los que a su juicio son los rasgos principales del país. “Es de una belleza magnifica. Bosques sobre terrenos ondulados, valles fértiles… Se trata de un entorno que hace las delicias de cualquiera”, describe Rey Goñi, que ensalza el carácter internacional de la sociedad luxemburguesa, que otorga al país “una enorme riqueza humana y cultural”.

Junto al mencionado europeísmo, y en el terreno económico-empresarial, el director del Colegio San Francisco de Paula se queda con la apuesta estratégica por el sector aeroespacial, que convierte a Luxemburgo en el país del mundo que mayor porcentaje del PIB destina a este ámbito.

Educar en tiempos de coronavirus

La concordia que está dispuesto a ejercer en su faceta diplomática, la practica en el gratificante pero complejo campo de la educación. Recuerda como una tía materna que vivió en París y después en Sevilla le contaba divertida la disparidad de criterios a la hora de juzgar las andanzas de Carlos I y Francisco I a un lado y otro de los Pirineos. “En Europa son varios los pueblos que han guerreado entre sí durante siglos. Más nos valdría enseñar a nuestros escolares a analizar las razones que en el pasado movieron “feroz guerra de ciegos” (Espronceda, ‘Canción del Pirata’) y los mecanismos desarrollados para dar con soluciones pacíficas y constructivas en la resolución de conflictos”.

Rey Goñi defiende de nuevo que la Historia encierra enseñanzas que conviene aplicar a la realidad actual en el tránsito hacia un modelo educativo renovado. “Necesitamos una perspectiva europea e internacional de la educación. Hemos de recuperar la ‘República de las Letras’ y el enfoque humanístico mientras erradicamos visiones nacionales y nacionalistas, decimonónicas, egocentristas y exclusivistas”, afirma.

Su posición en la primera línea de la docencia le convierte en voz autorizada para analizar el impacto del COVID-19 en la cotidianeidad de un colegio. “Afortunadamente estábamos preparados. Desde el primer día pusimos a todos los niveles -de los 2 a los 18 años- en modo online”. En el San Francisco de Paula han hecho todo lo posible por mantener las rutinas dentro de la gravedad de la situación. Además de todas las asignaturas, la agenda también incluye el contacto permanente a través de tutorías. “La Biblioteca y el Servicio de Orientación se mantienen en plena actividad, incluso aumentada por las circunstancias. La respuesta de todo el personal y de la práctica totalidad de los alumnos ha sido encomiable”, señala Luis Rey Goñi.

Esta capacidad de adaptación no surge de manera espontánea. “Desde hace más de una década combinamos nuestra centenaria tradición de progreso mirando al futuro, y por tanto a la transformación digital y al futuro, el mismo en el que desarrollarán sus vidas los niños que nos son encomendados. El de mañana será un mundo muy distinto de aquel en el que crecimos o de este que ahora pisamos”.

Hacer tangible esta perspectiva no es tarea fácil. “Los educadores hemos de hacer un enorme esfuerzo de anticipación. Es la única manera de estar a la altura de nuestras funciones. Los niños están en el centro, ellos son la razón de ser del sistema educativo. También son los más débiles y dependientes de los adultos; a nosotros nos corresponde tomarnos en serio el artículo 24 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, en particular su punto 2: “En todos los actos relativos a los niños llevados a cabo por autoridades públicas o instituciones privadas, el interés superior del niño constituirá una consideración primordial”. Si cumplimos con este propósito la educación, los niños y el mundo estarán salvados. De lo contrario…”