Luxemburgo activó en marzo la gratuidad del transporte púbico

Luxtram
© Frank Muno / Comité Inspiring Luxembourg)

El pasado 1 de marzo, Luxemburgo implantó la gratuidad en el uso de todo su sistema público de transporte. Los usuarios no pagan por subirse a autobuses, tranvías y trenes, y únicamente seguirá existiendo la modalidad de pago para los viajes en categoría superior. Se trata de una de las medidas estrella de ‘Modus 2.0’, plan nacional de movilidad sostenible diseñado por el Gobierno luxemburgués; una estrategia centrada en la multimodalidad cuyo objetivo es garantizar una movilidad más eficiente, económica y sostenible, que contribuya al cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030.  

Luxemburgo cuenta con poco más de 600.000 habitantes pero casi un 50 por ciento más se desplaza a diario hasta el Gran Ducado desde los países limítrofes para acudir a sus puestos de trabajo. En este contexto, más de la mitad de los gases de efecto invernadero que se emiten el país procede del transporte. Para conseguir esta migración progresiva del transporte privado al público, el Ejecutivo previó -a la aprobación del plan- una inversión de 3.900 millones de euros destinados a mejorar la red ferroviaria, actualizar las líneas y flotas de autobuses, y agregar nuevos puntos de conexión y aparcamiento en sus pasos fronterizos. De este modo, se espera alcanzar una reducción del 35 por ciento en el uso de vehículos particulares para 2025.

Junto con la gratuidad del transporte público, ‘Modus 2.0’ recoge una amplia batería de medidas que, a pesar de tener una menor visibilidad social, contribuirán a que el país transite hacia un nuevo paradigma: -la soft mobility-. Especialmente relevantes resultan aquellas orientadas a acelerar la transferencia de conocimiento mediante alianzas estratégicas público-privadas para fomentar la cooperación tecnológica en el  desarrollo de alternativas reales de transporte y nuevas formas de movilidad. 

En la situación actual de pandemia por el coronavirus Covid-19, el modelo luxemburgués de transporte, con un importante papel de la movilidad transfronteriza, debe adaptarse a las restricciones que sean impuestas para frenar el avance de la pandemia. Las autoridades luxemburguesas, en coordinación con sus homólogas europeas, y sin desatender los planes estratégicos en lo que concierne al cumplimiento de la Agenda 2030,  priorizarán aquellas medidas y decisiones que contribuyan a   a afrontar este importante e inesperado desafío a nivel europeo y mundial.