Luxemburgo, aún mejor en bici

Luxemburgo en bicicleta

Con la llegada del verano los caminos europeos se llenan de bicicletas. Todos conocemos a alguien que ya planifica sus vacaciones pensando en dónde le llevarán esta vez sus pedaleos. Luxemburgo es uno de estos lugares privilegiados que acogen con los brazos abiertos a las bicis. Charly Gaul, Nicolas Frantz, François Faber, los hermanos Schleck… desde el siglo pasado, el país ‘produce ciclistas de élite, asiduos al pódium en el Tour de Francia.

El clima húmedo de Luxemburgo no ha impedido que la tradición de las dos ruedas haya arraigado, y desde distintos ámbitos de actuación se han sentado las bases para generalizar su uso con todo tipo de facilidades, lejos de los impedimentos de otras zonas del continente. Así lo demuestran 600 kilómetros de ciclovías y caminos, 300 kilómetros más en proceso de trazarse y 700 kilómetros más de rutas montañosas.

Las rutas, variadas en extensión y nivel de dificultad, son seguras y alejadas del tráfico motorizado, lo que facilita viajar con niños. La compañía ferroviaria local, CFL, no cobra un precio adicional por transportar bicicletas, que en cualquiera de sus versiones –carretera, montaña, paseo- pueden alquilarse fácilmente en oficinas de turismo o lugares de hospedaje.

Las primeras rutas de montaña del país se marcaron en las Ardennes por su geografía apropiada. La altura varía, con ascensos y descensos que hacen las delicias de los más experimentados mientras atraviesan bosques y valles. Otros recorridos en la zona son más sencillos, aptos para todos los públicos. En la región Moselle hay cinco rutas distintas a lo largo de 100 kilómetros. Otros recorridos famosos son el Camino Charly Gaul, el Camino Trois Rivieres, el Jangeli y el Nicolas Franz. También es recomendable el triángulo alrededor de Schengen y el Half Réimech.

Además de las ruta con mayor inmersión en entornos naturales, la ciudad de Luxemburgo es un terreno perfecto para hacer turismo urbano, también en bici. Una de estas rutas, de unos 15km, atraviesa la capital; sus parques, plazas, y miradores. Una manera distinta de conocer la Catedral, la Plaza Mayor, el Palacio Ducal o las murallas. La oferta gastronómica para reponer fuerzas es otro de los alicientes de esta excursión. Y si nos cansamos de la bici, siempre nos quedará el senderismo…