ESPAÑOLES EN LUXEMBURGO
Magdalena Cordero, directora de Información, Entorno de Trabajo e Innovación en el Tribunal de Cuentas Europeo “La Unión Europea tiene una ocasión de oro para demostrar su solidaridad; para poder gritar bien alto que estamos unidos”

Magdalena Cordero
Magdalena Cordero, directora de Información, Entorno de Trabajo e Innovación en el Tribunal de Cuentas Europeo. Photo credit: ©European Union 2019/ECA/Géza Novák.

Luxemburgo la recibió con fuegos artificiales cuando llegó al país en 1998. Era la noche del 22 de junio, víspera de la Fiesta Nacional, y Magdalena Cordero acababa de dejar Madrid. Matemática de formación, la actual directora de Información, Entorno de Trabajo e Innovación en el Tribunal de Cuentas Europeo, se dedicó a tareas relacionadas con la estadística en organismos como Eurostat antes de iniciar su ‘etapa luxemburguesa’.

Durante un tiempo trabajó como consultora. Después pasó unos años en Cargolux Airlines International, un periodo que considera influyente para consolidar su carrera y su relación con la sociedad local. “Aún hoy, cada vez que oigo el ruido de uno de esos grandes aviones, me siento más unida al país”, dice Cordero.

En el Tribunal de Cuentas Europeo ha liderado el reto de la digitalización de las tareas administrativas. “Hemos logrado que el trabajo de los auditores se base más en los datos, y menos en la observación directa, por lo que hemos reducido los viajes”. En cuanto a sus cometidos en la gestión del entorno de trabajo, defiende la necesidad de incrementar las inversiones en espacios más sostenibles. “Ya no es una opción reducir el CO2 o el uso del papel y suprimir el plástico. Con el bienestar de los trabajadores como prioridad, el objetivo ha de ser humanizar estos entornos”.

Cordero considera que, dentro de la emergencia, la actual pandemia ha demostrado lo mucho que somos capaces de hacer en remoto. “De no ser a marchas forzadas, el cambio habría costado años en lugar de semanas. Se ha generado una confianza en las tecnologías que nos ayudará a crecer en esta línea en los próximos años”. “Los informáticos han trabajado mucho. Aunque sea delante de una pantalla, han contribuido a preservar nuestra salud. Habría que dedicarles algún que otro aplauso”.

Desde el corazón de Europa, su visión de la crisis es optimista. “Esta vez, el origen del problema no es económico, aunque tendrá impacto. Pero pienso que Luxemburgo, como muchos otros países, sabrá reponerse y saldrá adelante con energías renovadas. Distintos sectores están deseando volver a la normalidad, y muchos individuos soñamos con consumir. Pienso que la Unión Europea tiene una ocasión de oro para demostrar su solidaridad; para poder gritar bien alto que estamos unidos, que somos muchos y fuertes”.

Vivir en Luxemburgo

Han pasado más de dos décadas desde aquella primera noche, un tiempo en el que percibe que el país ha vivido un cambio profundo. “Ha aumentado la población, han cambiado los horarios y la gente sale más. El país ha entrado de lleno en la era digital y ha modernizado todos sus edificios. También ha abierto la Philharmonie y hay mucha actividad cultural; las calles se llenan con eventos como Summer in the City, Winter Lights o Jazz Ralye”.

En la base de esta mejora, Cordero habla de un “enorme esfuerzo” por crear y promocionar la marca Luxemburgo y un lema que lo dice todo: ‘Let’s make it happen’. “Que a nivel institucional y social las cosas marchan bien es palpable. Basta con dar un paseo por la zona de Kirchberg, donde yo trabajo. Nos saldrán al paso el Mudam y la Philharmonie, al Centre Hospitalier, pasando por los cines, y los grandes edificios de las empresas, los organismos públicos y las instituciones europeas”.

Magdalena Cordero destaca también la influencia política y económica del país; “la capacidad de ser grande siendo tan pequeño”. También resalta la “inteligencia” que ha demostrado en la integración de población extranjera y cómo se ha adaptado a sus respectivas culturas. “La buena situación económica facilita el empleo y por su tamaño es sencillo acceder a los servicios. Luxemburgo respeta al individuo y es un lugar ideal para vivir con niños pequeños, aunque el coste de la vivienda es elevado. Tengo un hijo que nació aquí, ¡hablo con conocimiento de causa!

Cordero alaba lo bien que ha gestionado el país el uso natural de distintas lenguas, sin imponer ninguna. “Utilizo el francés en la calle, y en el trabajo hablo francés e inglés. Soy y seré la eterna estudiante de alemán. Por otro lado, en Luxemburgo cada vez hay más gente con la que se puede hablar en español; un idioma que consideran fácil de aprender y que gusta mucho”.

En el camino inverso, Magdalena Cordero también ha provocado el arraigo de algunas cosas ‘made in Spain’. “Me encanta cocinar y he preparado platos españoles para amigos de multitud de nacionalidades. Hasta mis colaboradores comen ya el jamón ibérico con los dedos. A nivel profesional, me enorgullece pensar que he extendido una forma de tratar a las personas más humana, cercana y directa”.

Desde que en su grupo de Nordic Walking de los sábados hay varias españolas, el lema ‘caminar pensando’ ha pasado a ser ‘caminar charlando’. “Ahora la actividad se anuncia diciendo: ‘Il permet le maintien de la forme autant que la communication entre les membres du groupe’. Estas conversaciones son una gran costumbre que había que importar”.