Movilidad en Luxemburgo. Mucho más que transporte público gratuito

A finales del pasado año, el gobierno de Luxemburgo anunció la gratuidad del transporte público para todos los usuarios a partir del año 2020.  Se trata de una medida pionera -experiencias piloto aparte, como la llevada a cabo en París hasta hace unas semanas- que ejemplifica cómo asumir a gran escala la llegada de una nueva etapa para la movilidad en la que entran en juego aspectos sociales, urbanísticos, medioambientales o tecnológicos.

Esta decisión, con rango de estrategia nacional,  y al igual que un año atrás sucediera con la puesta en macha de un ‘renacido’ tranvía (de la que se ocupó la española CAF y que trataremos con más detalle en próximas entregas de este boletín) forma parte de un caldo de cultivo que favorece el desarrollo y la implantación de un plan aún más ambicioso que viene a rediseñar la movilidad de todo el país. Lo hará con nombre propio: MoDu 2.0 (Mobilité Durable, o movilidad sostenible).

La estrategia empezó a gestarse en el año 2013, primero como MoDu, y después, tras empezar a convivir con la eclosión tecnológica de la cuarta Revolución Industrial, resultó inevitable añadirle el apéndice 2.0. Su amplitud de miras va más allá de la movilidad en su acepción más convencional y considera imprescindible prestar atención al futuro y a dos previsiones: la creación de 64.000 nuevos puestos de trabajo en la capital hasta el año 2030 y un aumento de la población del país que en 2060 duplicará la cifra actual.

A estos hechos objetivos hay que sumar peculiaridades made in Luxemburgo. Actualmente, 180.000 personas (281.000 ‘les frontaliers’ en el año 2020) acuden a trabajar al país desde las naciones con las que hace frontera- Francia, Bélgica, Alemania- y, al igual que en España, la cultura del vehículo privado goza de predicamento, un fenómeno en el que tienen su cuota de culpa razones sociales, pero también económicas y, desde un punto de vista eminentemente práctico, nadie es ajeno a la influencia de la climatología adversa que azota a la región buena parte del año.

Sobrevolando este escenario, motivos de peso globales han empujado la toma de decisiones. Los objetivos fijados para 2030 en el Acuerdo de París/Acción por el Clima de 2015 y en la Directiva Europea de 2008 sobre Calidad del Aire (que confirmó que la mayoría de emisiones tienen su origen en los vehículos) así como la intención de incrementar la seguridad vial y la accesibilidad del transporte público, unida a la idea de mejorar la gestión del territorio, han remado a favor de MoDu 2.0.

Su lema, ‘Alcanzar juntos la movilidad’, demuestra el carácter inclusivo y la visión realista del plan, consciente de que necesita que el estado, los ciudadanos, los municipios, las empresas y las instituciones educativas tomen la misma senda para cumplir con los objetivos previstos. MoDu 2.0 entiende que el crecimiento económico no puede despegarse de la sostenibilidad o de la calidad de vida y que hay que considerar en el mismo plano infraestructuras y medios de transporte para ganar en eficacia.

Ejes de actuación

En los desplazamientos domicilio-trabajo, Modu 2.0 trabajará para aumentar los usuarios de transporte público en un 50% mediante nuevas infraestructuras ferroviarias o con la reorganización de las rutas de autobuses regionales mientras, en paralelo, fomentará los desplazamientos en bicicleta o a pie en trayectos de entre 1 y 5 kilómetros.

En lo que respecta a los desplazamientos domicilio-colegio, el objetivo a largo plazo es que todos los alumnos (salvo por razones de movilidad reducida o en instituciones educativas sólo accesibles con vehículo) lleguen a clase en transporte público, en bicicleta o a pie.

La tasa de ocupación de los vehículos privados es un viejo caballo de batalla en numerosas metrópolis. Cada día, 250.000 plazas viajan libres en vehículos que acceden al área metropolitana de Luxemburgo, una tendencia a la que MoDu 2.0 pretende dar la vuelta . Desde mayo, el Estado tiene su propia web ‘CoPilote’, que funciona en el territorio nacional y regiones limítrofes. Las empresas pueden fomentarlo con la reserva de estacionamiento para sus usuarios, y la Administración potenciarlo a través de carriles VAO en las autopistas.

Poner a disposición de los ciudadanos un transporte público atractivo es otra de las aristas principales de la estrategia. El Estado ha de financiar, planificar y vigilar que la oferta sea de calidad; los municipios mejorar los accesos y facilitar la máxima información; las empresas contribuir a que crezcan los usuarios de abonos transporte y los usuarios informarse en todo momento gracias a nuevas herramientas tecnológicas como la app mobiliteit.lu.

Nota: para la elaboración de este texto han resultado fundamentales las aportaciones de Guillermo Alcántara Rodríguez.