Pedro Díaz, presidente de Círculo Cultural Español Antonio Machado: “Luxemburgo es educación, tolerancia, diversidad…y también mucha gente con ganas de pasarlo bien”

Pedro Díaz
A finales de 1975, cuando España empezaba a caminar hacia la democracia, abría sus puertas en la ciudad de Luxemburgo el ‘Círculo Cultural Español Antonio Machado’ (Círculo Machado). La inmigración española tenía así la oportunidad de sentirse más cerca de sus raíces aunque, como explica Pedro Díaz, su actual presidente, las cosas entonces eran muy distintas. “El Círculo Machado tenía una casa, pagada con las aportaciones de los miembros y reformada con el trabajo de algunos de ellos. Era un lugar al que ir a comer, a tomar una cerveza o a jugar a las cartas y, sobre todo, era un punto de encuentro”.

En esos primeros tiempos, el Círculo Machado tenía un equipo de fútbol y un grupo de baile; también celebraron las primeras conferencias y exposiciones. Con la entrada de España en la UE, un nuevo perfil que llega al país para trabajar en las instituciones europeas, pasa a formar parte del Círculo, “que ha sido capaz de integrar a dos comunidades a priori dispares”, añade Díaz, que aterrizó en Luxemburgo hace 22 años, y que ha ocupado distintos cargos de responsabilidad en EUROSTAT. “Fue al jubilarme hace cinco años cuando empecé a disfrutar más de un país en el que todo funciona bien”.

Más de cuatro décadas de debates, excursiones, cursos de cocina, publicación de libros, documentales… y varios hitos. El Festival de Cine Español (que sustituyó a la proyección de películas) cuenta con veinte ediciones a sus espaldas; el Festival de Flamenco va por al decimocuarta y, una década atrás, pusieron en marcha el Concurso de Cortometrajes, con más de cien participantes cada año. Estas actividades, santo y seña del Círculo, se complementan con una biblioteca y mediateca que reúne más de tres mil volúmenes. “Apoyamos la literatura; invitamos a escritores en lengua española y fomentamos la lectura de sus obras”. En su programa, Díaz no olvida la importancia de la fiesta que celebran cada año en colaboración con otras asociaciones españolas y a la que acuden más de mil invitados.
Cartel del último Festival de Flamenc
Cartel del último Festival de Flamenco

Uno de los principales respaldos intangibles con los que cuenta el Círculo pasa por el interés que la cultura y la lengua españolas despiertan en el país. Así lo confirman cuando a los festivales mencionados (sobre todo en el de flamenco) acude un creciente número de no españoles. Para responder en parte a esta demanda, cada semana organizan una tertulia en español orientada a extranjeros con cierto nivel de conversación en el idioma (Díaz asegura que cada vez son más lo que lo hablan). “En general, lo español gusta. Comida, música, teatro, destino turístico…” 

Desde el punto de vista práctico, Pedro Díaz menciona el apoyo y las facilidades prestados por las instituciones luxemburguesas. “La Cinemateca nos cede su sala para la proyección de las películas del Festival de Cine; los conciertos de flamenco se llevan a cabo en la ‘semipública’ Kulturfabrik, que además ejercen de coorganizadores del festival, comparten los gastos y aportan recursos humanos y financieros”. Tienen acuerdos con el Teatro Esch, el Gran Teatro de Luxemburgo o el 3CL. El Servicio Nacional de Juventud cogestiona desde este año el proyecto del Círculo por el que un voluntario Erasmus les ayuda con la organización de las actividades durante un año. Aunque reciben una subvención anual del Ministerio de Cultura de Luxemburgo, Pedro Díaz considera que, como agente cultural y social importante, al Círculo le interesaría “un convenio cultural” que les diera “tranquilidad en el terreno financiero”.

Estos esfuerzos son compensados “cuando vemos las salas de los festivales llenas de un público tan diverso que alaba el programa diseñado” o tras sentir el empuje de empresarios españoles en Luxemburgo que, con sus subvenciones, posibilitan estos encuentros y provocan que puedan permitirse bajar el precio de las entradas. “La implicación de la Embajada de España en Luxemburgo nos motiva, no sólo por la ayuda económica que nos presta, sino por cómo el actual embajador sugiere, anima, escucha y agradece”. 

Nuevos retos

Entre las situaciones a las que se tiene que enfrentar el Círculo en el actual contexto, Díaz destaca la necesidad de una mayor interacción entre luxemburgueses y expatriados y el anhelo de conectar con los muchos nuevos españoles que han llegado al país desde que estallara la última crisis financiera. “Desde 2010 se han duplicado (pasando de 3.500 a 7.000) y aunque tratamos de dirigirnos a todos ellos con una mayor actividad en redes sociales, aún tenemos mucho trabajo por hacer”.

Se proponen dar luz verde a un gran evento teatral. “Hasta ahora no hemos tenido la capacidad de ponerlo en marcha, pero es algo que tenemos que hacer, quizá con la colaboración de otros organismos como el Instituto Cervantes”. El 21 de junio,  Asturias abrió un ciclo de encuentros dedicado a las regiones españolas y en septiembre, coincidiendo con el arranque del nuevo curso, y además de las actividades periódicas habituales,  organizarán dos galas de cortometrajes en la Cinemateca. En octubre, el escritor Emilio del Río presentará su libro ‘Latin lovers’ sobre la presencia vigente del latín en nuestras vidas. Noviembre llevará al Círculo el espectáculo flamenco de Óscar Herrero Salinas además de talleres de danza, cante y guitarra. El año acabará con el tradicional torneo de mus. “Luxemburgo es educación, tolerancia, diversidad… y también mucha gente con ganas de pasarlo bien”.