Relaciones diplomáticas y consulares entre España y Luxemburgo (1890-1930). Con motivo del centenario del primer nombramiento de un cónsul de Luxemburgo en Madrid

De Philippe Henri Blasen

Jean-Baptiste Soisson, primer Cónsul del Gran Ducado e Luxemburgo en España.
Jean-Baptiste Soisson, fotografía del memorándum (http://www.ons-jongen-a-meedercher.lu/archives/personnes/detail/soisson-jean-baptiste).

El 23 de noviembre de 1890, tras la muerte de Guillermo III de Orange-Nassau, Rey de los Países Bajos y Gran Duque de Luxemburgo, Adolphe de Nassau-Weilbourg, antiguo Duque de Nassau, aceptó la corona del Gran Ducado. Este acontecimiento marcó la independencia de Luxemburgo. Para las potencias europeas, cuyos representantes diplomáticos habían sido acreditados ante el Rey Gran Duque en La Haya, se planteó entonces la cuestión de cómo organizar su representación ante el nuevo soberano. Siguiendo el ejemplo de otros países, España acreditó a Don Wenceslao Ramírez de Villaurrutia, su Ministro residente en los Países Bajos, también en Luxemburgo el 9 de febrero de 1891. El 26 de marzo de 1894, Villaurrutia fue relevado y sustituido por don Arturo de Baguer, en calidad igualmente de Ministro residente.

Tras la decisión de Madrid de elevar el rango de la legación, Baguer fue reacreditado el 1 de enero de 1895 como Enviado extraordinario y Ministro plenipotenciario. Sus sucesores en La Haya mantendrían este estatus. Fueron Don José de la Rica y Calvo (acreditado el 31 de enero de 1907 y fallecido en servicio el 25 de diciembre de 1912), Don Fernando Osorio y Elola (acreditado el 24 de marzo de 1913 y relevado el 9 de marzo de 1916), Don Francisco Gutiérrez de Agüera y Bayo (acreditado el 9 de marzo de 1916 y relevado el 17 de diciembre de 1917) y Don Santiago Méndez de Vigo y Méndez de Vigo (acreditado el 7 de enero de 1918 y relevado el 12 de junio de 1922).

Autor anónimo, Don Arturo de Baguer, Enviado extraordinario y Ministro plenipotenciario en La Haya, extracto de fotografía de grupo, 1899 (Nederlands Instituut voor Kunstgeschiedenis, Collectie Iconografisch Bureau). Baguer fue durante 13 años el representante de España ante el Gran Ducado. Fue el primero en serlo en calidad de Enviado extraordinario y Ministro plenipotenciario.

El proyecto de crear un consulado español en Luxemburgo se mencionó por primera vez el 8 de septiembre de 1894 en una carta del Ministro residente español al Ministro de Estado luxemburgués Paul Eyschen. De esta carta se desprende que el proyecto se basaba en consideraciones comerciales y que el Ministro residente estaba a la espera de recibir una solicitud para el puesto de cónsul. Sin embargo, la cuestión seguía sin resolverse y, el 22 de diciembre de 1900, el Ministro plenipotenciario español, abrumado por las numerosas solicitudes de legalización de certificados de origen de los comerciantes luxemburgueses, propuso ampliar la jurisdicción del cónsul español en Rotterdam al Gran Ducado. Sin embargo, el Gobierno luxemburgués se negó a conceder el exequátur a un representante no residente.

Cuatro años más tarde, el 8 de marzo de 1904, el Ministro plenipotenciario español mostró su interés al gobierno luxemburgués por Ernest Derulle, el agente consular designado por los Estados Unidos en Luxemburgo. Le dijeron que el gobierno había negado a Derulle el puesto de cónsul por su “posición social”. Probablemente por este motivo, Madrid eligió a otro candidato, Joseph Weber, dentista y cónsul general de Italia, que fue nombrado vicecónsul honorario de España el 24 de marzo de 1905 y recibió el exequátur el 25 de abril. Tras el deceso de Weber, el 3 de octubre de 1908, Jean-Pierre Claude, secretario municipal de la ciudad de Esch/Alzette y canciller del Consulado italiano, fue nombrado vicecónsul honorario de España en el verano de 1909 y recibió el exequátur el 7 de septiembre de 1909. Cuando, durante la guerra, las fuerzas de ocupación alemanas expulsaron al Ministro plenipotenciario italiano del Gran Ducado en mayo de 1915, Claude acompañó a éste a Rorschach (Suiza), delegando la dirección del Viceconsulado español en su hermano Dominique y, tras la muerte de éste, el 17 de octubre de 1916, en su hermano menor Adolphe.

 
 
Joseph Weber, Cónsul General de Italia y Vicecónsul Honorario de España, fecha desconocida (extracto de Karl Arendt, Porträt-Galerie hervorragender Persönlichkeiten aus der Geschichte des Luxemburger Landes (Luxemburgo: Édouard Kutter, 1972), facilitado por el Centre national de littérature - Luxembourg). Joseph Weber, políglota y defensor de los intereses italianos, austrohúngaros y españoles, fue el primer representante consular de España en Luxemburgo.
Exequátur concedido a Joseph Weber (borrador), 25 de abril de 1905 (ANLux, AE-00412, 0012v°).

En otoño de 1918, el gobierno luxemburgués pidió a España que interviniera en su nombre ante la Commission for Relief in Belgium (creada originalmente bajo el patrocinio de los Ministros plenipotenciarios español y estadounidense en Bruselas para abastecer a Bélgica), pero Gran Bretaña y Estados Unidos, ya desbordados por la ayuda que había que prestar a los desplazados en Bélgica y Francia, se mostraron poco receptivos. Además, Gran Bretaña culpó a Luxemburgo por comerciar con Alemania durante la guerra.

Cuando el Gran Ducado abandonó la Unión Aduanera Alemana el 31 de diciembre de 1918, dejó de beneficiarse de los acuerdos entre esta Unión y los países terceros. (El 8 de febrero de 1842, el Gran Ducado se habìa incorporado a la Unión Aduanera Alemana. Esta importante salida para los productos siderúrgicos luxemburgueses fue crucial para el desarrollo industrial general del país.)

El 25 de junio de 1921, Jean-Baptiste Soisson, ingeniero de Lorentzweiler, que se había instalado en Málaga durante la guerra (donde su hermano Jean-Pierre dirigía la sociedad de los Altos Hornos de Andalucía) y que ahora dirigía la sucursal de la Société Générale pour le Commerce des Produits Industriels (Sogéco) en España, alertó al Gobierno del Gran Ducado de la introducción, el 19 de mayo de 1921, de nuevos derechos de aduana españoles que dificultaban la exportación de productos metálicos luxemburgueses a España. Soisson sugirió al gobierno que le nombrara cónsul del Gran Ducado en Madrid para que pudiera negociar un acuerdo comercial con España, lo que el gobierno hizo el 6 de agosto de 1921. El 31 de octubre de 1921, España concedió a Soisson el exequátur. El Consulado se ubicó primero en la Plaza de la Lealtad, 3, antes de ser trasladado en el verano de 1922 a la calle de Serrano, 5.

Tras la ratificación, en marzo de 1922, del convenio de 25 de julio de 1921 por el que se establecía una unión económica entre el Gran Ducado de Luxemburgo y Bélgica, y en vista de una visita de la Gran Duquesa Carlota a Bruselas, el embajador español en esta ciudad, Don Rodrigo de Saavedra y Vinent, marqués de Villalobar, recordó al Ministro español de Asuntos Exteriores, el 4 de abril de 1922, el proyecto de su antecesor de acreditar el representante diplomático en Bélgica también a Luxemburgo, siguiendo el ejemplo de otros países, a lo que el Ministro accedió. En consecuencia, el 12 de junio de 1922, el propio Marqués de Villalobar fue acreditado como Enviado extraordinario y Ministro plenipotenciario ante el Gran Ducado. Hay que tener en cuenta que el marqués ya se había encargado extraoficialmente de las relaciones diplomáticas hispano-luxemburguesas en el verano de 1918, cuando el Gran Ducado había quedado aislado de La Haya, y que, durante la guerra, España había contribuido en lo posible al abastecimiento de Luxemburgo desde Bélgica.

Cartas credenciales de Don Arturo de Baguer como Enviado extraordinario y Ministro plenipotenciario, 1 de enero de 1895 (ANLux, AE-00465, 0263).
Cartas de nombramiento de Jean-Baptiste Soisson como cónsul del Gran Ducado en Madrid, 6 de agosto de 1921 (ANLux, AE-00401, 0043).

El marqués de Villalobar murió en servicio el 9 de julio de 1926. Sus sucesores fueron Don Emilio de Palacios y Fau (acreditado el 18 de agosto de 1926 y relevado el 22 de noviembre de 1928) y Don Francisco Gutiérrez de Agüera y Bayo (acreditado por segunda vez el 8 de enero de 1929 y relevado el 25 de abril de 1931). Con Palacios y Fau se nombró un nuevo vicecónsul honorario de España en Luxemburgo, el ingeniero Nicolas Zimmer-Maroldt, que recibió el exequátur el 27 de septiembre de 1928.

Entre tanto, el Consulado del Gran Ducado en Madrid ya había dejado de existir. El 7 de enero de 1923, Soisson había recomendado al gobierno luxemburgués que despidiera al canciller del Consulado, alegando que él, Soisson, estaba casi siempre en Madrid. En caso de ausencia, los luxemburgueses y otros interesados siempre podían dirigirse al consulado belga. Sin embargo, poco después Soisson dejó España, donde había vivido durante ocho años, para irse a Luxemburgo. El 16 de septiembre de 1924, la legación belga informó al gobierno luxemburgués de que los intereses luxemburgueses en Madrid ya no estaban representados por nadie y preguntó si el Cónsul belga en Madrid podía hacerse cargo de esta tarea en ausencia de Soisson. Como este último no respondió a una carta del gobierno al respecto, la cuestión quedó sin resolver hasta el 27 de mayo de 1929, cuando el gobierno informó a Soisson de que sería borrado de las listas de agentes consulares en el extranjero. A petición de Soisson, se le concedió una dimisión digna el 29 de octubre de 1929.

De acuerdo con el artículo 26 del convenio belgo-luxemburgués de 25 de julio de 1921, la defensa de los intereses luxemburgueses se confía al cónsul belga en Madrid. Sin embargo, Soisson no rompió los lazos con España: en 1937, publicó un artículo sobre “Los ingenieros luxemburgueses en España” en la edición de aniversario de la Revue technique luxembourgeoise y, en 1939, impartió cursos de español para adultos en Luxembourg-Gare. Detenido por la Gestapo en abril de 1942, murió el 24 de septiembre del mismo año en el campo de concentración de Sachsenhausen. Se le concedió a título póstumo la Orden de la Resistencia (l’Ordre de la Résistence 1940-1944).

Fuentes:

Archivos Nacionales de Luxemburgo, documentos AE-00401, AE-00412 y AE-00465; documentos del Archivo Histórico Nacional, facilitados por Don José Saavedra-Ligne, Marqués de Villalobar; documentos facilitados por los Archivos de Arolsen; prensa luxemburguesa y española. 

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