Sameh Zoabi, director y co-guionista de ‘Tel Aviv On Fire’, película preseleccionada por Luxemburgo para competir en los premios Oscar

Tel Aviv On FIre
Cartel de la película Tel Aviv on fire.

“He pretendido ofrecer una vía de escape y un poco de alegría en una cotidianeidad con la que todos nos podemos identificar”

Coproducida por la luxemburguesa SamSa Films, preseleccionada por Luxemburgo para competir en los Oscar de la Academia de Hollywood, ‘Tel Aviv On Fire’ ha cosechado premios en los festivales de Venecia, Seatle o Israel y nominaciones en los European Comedy Awards. El film se estrena en España el próximo mes de enero bajo el título ‘Todo pasa en Tel Aviv’.

Hablamos con su director, Sameh Zoabi, que, aunque no pierde la ilusión de desfilar por la alfombra roja del Dolby Theatre de Los Ángeles el próximo mes de febrero, y pese a los elogios de The New Tork Times, Variety o Forbes, considera que es “suficiente premio” lo mucho que les está gustando la película a los espectadores, los críticos  y a sus colegas cineastas.

La película cuenta la historia de Salam, un palestino que vive en Jerusalén y trabaja en el set de la famosa telenovela palestina ‘Tel Aviv on Fire’. Todos los días, para llegar a los estudios de televisión, Salam debe pasar por un estricto control israelí. Allí se encuentra con el comandante del puesto de frontera, Assi, cuya esposa es fanática de la telenovela. Para impresionarla, Assi se involucra en escribir la historia, y sus ideas resultan dignas de un ascenso.

‘Tel Aviv On Fire’ trata con humor cuestiones complejas. “La gente está cansada de las historias duras de las que cada día somos testigos. Como palestino que creció en Israel, aprendí muy rápido que, aunque la vida es difícil, nuestro enfoque es el que muchas veces marca la diferencia”. Para el desarrollo de la historia, Zoabi optó por una narrativa próxima a la comedia. “Resalto de un modo distinto los desafíos y la oscuridad que se han convertido para muchos en una forma de vida. A ellos les ofrezco una vía de escape y un poco de alegría en una cotidianeidad con la que todos nos podemos identificar”. 

Considera que una de las claves para que la película haya calado entre la crítica y los espectadores tiene que ver con la creación de una serie de televisión dentro del film. “Le dio una especie de voz meta-cinemática que provoca que la comedia sea más viva e ilustre el día a día de cualquiera de nosotros con un poco más de autoconsciencia. Y lo hace desde los dos lados con momentos de fatiga, nostalgia, esperanza y desesperación. Todo envuelto en un tono de humor”.

En esta poco habitual alineación –la de la opinión de la crítica y el favor del público- el cineasta percibe que, ante todo, “sean de donde sean, se ríen y reaccionan de manera muy similar mientras ven la película”. Zoabi admite que se embarcó en contar una historia personal con un determinado estilo que la convirtiera en universal. “Una comedia que llamara la atención del público sin ser demasiado obvio y político. No quería que la cinta acabara convertida en una herramienta de propaganda”. 

En cuanto al carácter multicultural de Luxemburgo y la posible influencia de este fenómeno sobre el apoyo a un tipo de cine comprometido, Zoabi opina que se trata de un escenario importante, pero que el objetivo es, ante todo, producir cine de calidad, “buenas historias que pongan en valor sus inversiones”.

“Es más –añade-, creo que el trabajo de los productores de Luxemburgo hacen del país uno de los mejores para trabajar en términos de coproducción”. Zoabi se refiere a cierta “sofisticación en la promoción del arte y la cultura” que lo han convertido en un destino idóneo para los cineastas que buscan trabajar. 

El cineasta opina que la producción cinematográfica y televisiva europea ha recibido un impulso gracias a plataformas como Netflix y Amazon. “Las películas coproducidas con financiación europea que presentan historias de Asia y Oriente Medio, e incluso África, han encontrado nuevas plataformas a través de las que es posible conectar a los espectadores de cualquier lugar.

Adaptado a los tiempos en los que el sector audiovisual y el cine tradicional viven su particular transformación, Zoabi entiende que las plataformas digitales y los servicios de contenido premium se involucrarán cada vez más en la coproducción y la narración transfronteriza.

“Lo vemos con la coproducción original entre HBO USA y RAI Italia de My Brilliant Friend o Our Brothers, otra coproducción extranjera con HBO que está en hebreo y árabe. Creo que también veremos más y más historias globales contadas en su idioma original en las plataformas. La audiencia se está volviendo no solo más inteligente, sino interesada en historias de otros lugares”.

El director Sameh Zoabi en un momento del rodaje.