Sasha Baillie, CEO de Luxinnovation: “Hemos escuchado a las empresas más que nunca”

Sasha Baillie, CEO de Luxinnovation.

Luxinnovation es la agencia luxemburguesa de promoción de la innovación. Dependiente del Gobierno de Luxemburgo a través del Ministerio de Economía, alrededor del organismo han pivotado numerosas acciones encaminadas a afrontar con mayores garantías la crisis provocada por el COVID-19.

Sasha Baillie es la CEO de la institución, que ha actuado con la agilidad que las circunstancias exigían. Pese a la gravedad del momento, la pandemia ha demostrado que la decidida apuesta de Luxemburgo por la I+D+i dota al país de herramientas sólidas algo que, por el momento, se ha traducido en una mejor gestión de la actual coyuntura y sus efectos a nivel sanitario, social y económico.

Baillie explica que, desde el principio de la emergencia, en Luxinnovation han escuchado a las empresas más que nunca. “Nos parecía esencial. La situación que atravesamos ha generado temores y, a veces, consecuencias muy graves para algunas de estas empresas. Siempre hemos estado a su lado para acompañarlas y guiarlas hacia los mecanismos de ayuda o las herramientas implementadas por el Gobierno para apoyar la economía nacional”.

En paralelo, Luxinnovation ha trabajado en identificar fabricantes locales cuya habilidad y conocimiento pudieran adaptarse a la producción de equipos de protección personal. En solo unos días, lograron configurar una plataforma, bautizada como epi-covid19.lu, que conectó oferta y demanda en el terreno COVID-19. Desde mediados de abril, el proyecto acumula más de 1.600 cuentas activas y casi 200 ofertas online disponibles.

Si en tiempos de normalidad la innovación debe ser un pilar irrenunciable del desarrollo económico, Sasha Baillie cree que ahora ese protagonismo ha de potenciarse, aunque no solo desde su vertiente más disruptiva. “La innovación también pasa por implementar herramientas digitales en las empresas que potencien el teletrabajo o las reuniones telemáticas. Si hablamos de reinvención, esta es una oportunidad para que las compañías analicen de cerca esta tesitura y piensen en cómo modificar y adaptar su funcionamiento. Avanzarán así en un mundo que ha cambiado y que seguirá evolucionando”.

Ahora se trata de que el frenazo económico que, en mayor o menor medida, afectará a todos los países de la UE, tenga el menor impacto posible. De este modo, junto al Ministerio de Economía, y en cuestión de semanas, Luxinnovation ha desarrollado el programa ‘Fit 4 Resilience’, destinado a que las empresas puedan “aprender las lecciones de la crisis, gestionar la salida de la misma y, a la vez, considerar una estrategia de desarrollo de más largo plazo”.

El programa analiza, caso por caso, los efectos en las compañías del COVID-19. “El objetivo es detectar la ruta a seguir para que las empresas puedan reinventarse y volver a la actividad de un modo más resistente”. Tras una primera fase de estudio, se publicará una guía que compilará las buenas prácticas que ya se han implementado y que se pueden compartir en el ecosistema con todos los interesados. “También ayudaremos al desarrollo económico de cada industria, enfocándonos en lo que ha funcionado bien”, afirma Baillie.

La CEO de Liuxinnovation cree que aún es pronto para saber a ciencia cierta cómo ha interferido la expansión del SARS-CoV-2 en los planes de las empresas de ADN innovador, tecnológicas en origen. “Lo que sí es seguro es que hemos podido observar que todas estas nuevas empresas han sido rápidas en su reacción, con recursos llenos de creatividad”.

Baillie añade que con ese mismo espíritu es con el que lanzaron, de nuevo junto al Ministerio de Economía, la convocatoria de proyectos ‘StartupsVsCovid19’. Con ello pretendían captar nuevas propuestas en nivel sanitario, social y económico que ayudaran a mitigar la emergencia. Recibieron más de 300 soluciones lo que, según Baillie, es reflejo de un alentador ‘enjambre’ de ideas que invita al optimismo. Finalmente fueron seleccionadas 15 que recibirán hasta 150.000 euros para escalar y llegar al mercado. “Obviamente estamos asesorando a todas las demás startups con un seguimiento personalizado”.

Adicionalmente, desde los primeros días de la pandemia, el Ministerio de Economía incrementó la tasa de cofinanciación de empresas jóvenes e innovadoras en un veinte por ciento (del 50 al 70 %) y estableció que la financiación del negocio no había de tener necesariamente su origen en un incremento de capital. Han considerado, además, proyectos mucho más pequeños que en otros momentos (con un requisito de cofinanciación de 200.000 euros e incluso cantidades superiores).

Colaboración público-privada en una Europa Unida

En cuanto a la promoción de las alianzas público-privadas en este nuevo escenario, Sasha Baillie detalla que Luxinnovation ha dirigido un grupo de trabajo dentro de otro más amplio, ‘Research Luxembourg’. “Nuestro papel ha sido establecer contactos en el sector privado, identificando e invitando a las empresas a presentar ideas y propuestas de productos o servicios relevantes e innovadores a grupos de trabajo científicos”.

La CEO de Luxinnovation recuerda que una de las funciones del organismo pasa generar una corriente de información activa entre el mundo de la investigación pública y las empresas innovadoras “que tanto tienen que compartir”. Baillie añade que para ello han implementado un proceso de ideación estructurado. “Pretendemos que las ideas e iniciativas, provenientes de empresas u organismos de investigación, se conviertan en lo que llamamos proyectos emblemáticos”. Es así como trabajan en adecuar la oferta y la demanda de construcción circular, en la circularidad y el reciclaje de plásticos en la Gran Región, o en el desarrollo de una plataforma digital para comercio de madera.

Todo ello ante un futuro en el que Baillie espera que la idea de una Europa unida no pierda fuerza, pase lo que pase. “La economía de Luxemburgo está abierta, y así seguirá dado el tamaño del país. No espero una involución en este sentido, pero la crisis nos puede ayudar a formular las preguntas adecuadas respecto a, por ejemplo, las cadenas de suministro, la sostenibilidad o la Economía Circular”.

En este sentido, Baillie opina que la Gran Región y, en un sentido más amplio, la Unión Europea, “tienen un papel importante que jugar cuando se trate de reactivar las actividades económicas al aprovechar las cadenas de valor estratégicas y flexibles y hacer un mayor uso de las tecnologías digitales que permitan una producción más local y específica, especialmente a través de colaboraciones regionales a lo largo de estas cadenas de valor”.