Schengen. La localidad del sur de Luxemburgo donde se eliminaron las fronteras políticas y administrativas de Europa

Schengen
Vista aérea del municipio de Schengen.

El papel de Luxemburgo en la construcción de la Europa que conocemos hoy en día, es indudable. Su historia multicultural y su ubicación estratégica en el corazón de Europa, siendo punto de tránsito y de encuentro durante siglos para ciudadanos y empresas del resto de países, han contribuido a forjar entre sus ciudadanos e instituciones una fuerte conciencia europeísta.

El Parlamento Europeo, el Tribunal de Justicia de la Unión o el Tribunal de Cuentas Europeo son algunas de las instituciones cuyas sedes se congregan en la capital del Gran Ducado. La actividad de todas ellas es clave para el día a día de la Europa común, pero si hay un hito que ha marcado de manera especial a todos los ciudadanos europeos ha sido la eliminación de las fronteras interiores de la Unión. Y eso tiene su origen también en Luxemburgo, en la localidad de Schengen.

Este pequeño municipio vitícola, con apenas 2.000 habitantes y una superficie de 10,63 kilómetros cuadrados, se encuentra a orillas del río Mosela que actúa en gran parte de su recorrido como frontera natural entre Luxemburgo y Alemania. Villa fronteriza con Francia y Alemania, en Schengen la cotidianeidad de cruzar la frontera empezó a desaparecer en 1985. El 14 de febrero, la localidad acogió la firma de un acuerdo histórico que cambiaría la vida no sólo de sus ciudadanos sino de todos los europeos y supuso un paso sin precedentes para la unión política continental.

El Tratado de Schengen dio el primer paso para la supresión de  los controles en las fronteras interiores de la Unión Europea. En vigor desde 1995, establece un espacio común – denominado Espacio Schengen – por el que puede circular libremente toda persona que haya entrado regularmente por una frontera exterior o resida en uno de los países que aplican el Convenio.