Tras las inundaciones, trabajos de limpieza y reconstrucción

Inundaciones

Las lluvias torrenciales que golpearon con fuerza la zona el centro de Europa el pasado miércoles han provocado catastróficas inundaciones que han asolado el oeste de Alemania y Bélgica con especial intensidad, y también el sur de los Países Bajos y Luxemburgo. Los daños materiales son aún incalculables y el número de muertos –a 19 de julio- supera los doscientos; mientras que los desaparecidos aún se cuentan por centenas.

Sin duda, un desastre sin precedentes que ha conmocionado a Europa y que ha puesto de manifiesto el tipo de desafíos que plantea el calentamiento global al provocar manifestaciones extremas del clima, cuyos episodios excepcionalmente adversos van ganando intensidad frecuencia. Ante esta realidad urge priorizar la lucha contra el cambio climático en la agenda política mundial.

En Luxemburgo, Echternach y Vianden son dos de las localidades más afectadas por estas inundaciones y que, una vez que el nivel del agua ha empezado a remitir, afrontan ya los trabajos de limpieza y reconstrucción. Como ha sucedido en los países vecinos, la solidaridad y la constitución de brigadas de voluntarios para apoyar a las cuerpos de seguridad y emergencia desplegados en la zona ha sido inmediata.

A estos trabajos también se ha sumado el Gran Duque Enrique, quien ha querido mostrar en persona el apoyo de la Familia Gran Ducal a todos los afectados. La solidaridad ante un fenómeno de tales dimensiones ha sobrepasado fronteras y desde Luxemburgo se han compartido efectivos y materiales con las instituciones belgas y alemanas, países en los que los daños personales y materiales son de mayor gravedad.

Tras las inundaciones, el Gobierno luxemburgués ha declarado la situación de desastre natural y ha puesto a disposición de ciudadanos y empresas las siguientes líneas para la demanda de ayuda.